Alquiler seguro: ¿Qué es la inquiokupación?

Seguramente ya has escuchado el término “inquiokupación” en medios de comunicación, y es que es una palabra que identifica al inquilino que al dejar de pagar la renta, decide no abandonar la vivienda alegando estar en estado de vulnerabilidad. En este artículo, te contamos lo que debes saber y qué hacer al respecto. 

Para entender mejor este término, lo diferenciaremos de la ocupación ilegal, que según el artículo 245 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, el okupa es una persona que “con violencia o intimidación en las personas ocupare una cosa inmueble o usurpare un derecho real inmobiliario de pertenencia ajena” u “ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular”. Con esto, se diferencia también el allanamiento a la morada de la ocupación. 

A diferencia de la ocupación ilegal, la inquiokupación no se considera una figura delictiva, ya que, el inquilino no ha ingresado a la vivienda de forma violenta (forzando la cerradura y sin autorización del propietario). Por el contrario, lo ha hecho a través de un contrato de alquiler firmado tanto por este como por el casero.  

Al realizar una reclamación por impago y por vía legal se tramita el desahucio, el inquilino pasa a ser “inquiokupa” al momento de pedir la suspensión de este desahucio, declarándose estar en estado de vulnerabilidad social y/o económica, lo que retrasa el lanzamiento de la vivienda. 

El principal problema con esto es que, sin acreditar que está en estado vulnerable, el proceso de desahucio puede retrasarse durante meses. Sin un seguro de alquiler o Garantía de alquiler contratada, el propietario deja de cobrar esos meses de renta. 

Lee sobre la «Vulnerabilidad de los inquilinos en los contratos de alquiler«.

Para evitar cualquier tipo de situaciones relacionadas con el impago de alquiler, te recomendamos primero realizar un estudio de solvencia de tus inquilinos. Esto, podrás hacerlo a través del seguro de alquiler o empresa de Garantía de alquiler como SEAG, que te cubre la renta de tu vivienda mes a mes hasta recuperar tu vivienda. 

Te recomendamos leer nuestro artículo: “Revisa que los inquilinos son solventes para un alquiler seguro”. 

Conoce aquí las prestaciones de SEAG. 

Conoce las cláusulas antimorosidad

Existe un problema grave de impagos de renta en contratos de alquiler. Lógicamente, un inquilino de buena fe puede tener puntualmente dificultades para pagar el alquiler, pero también existen inquilinos morosos -casi profesionales- que con su picaresca se las arreglan para prolongar el tiempo ocupando una vivienda sin pagar la renta. Por esto, siempre recomendamos un seguro de alquiler o Garantía que te proteja frente a este problema.

Además, el sistema legal español ha hecho cargar en las espaldas de los propietarios un problema social: proporcionar alojamiento digno a familias vulnerables a costa de otros ciudadanos que son propietarios.

Si el inquilino que no paga es considerado por el juez como vulnerable, el procedimiento puede sufrir retrasos superiores a uno o dos años. Tiempo en el que el propietario no recibe la renta, pero tampoco puede recuperar la vivienda y, en ocasiones, tendrá que hacer frente al pago de los suministros, contribuciones, gastos de comunidad, seguros, derramas, etc…

Te recomendamos leer: “Vulnerabilidad de los inquilinos en los contratos de alquiler”.

Sin embargo, un propietario bien informado puede tomar medidas para tratar de reducir los riesgos, a través de un seguro de alquiler o empresa que lo garantice. Junto a una correcta selección de un inquilino solvente, la petición de garantías y la imposición de una renta razonable, cabe también plantearse la contratación de la Garantía de alquiler seguro de SEAG.

Finalmente, es importante saber que el contrato de alquiler puede incluir algunas cláusulas que intenten reducir el riesgo de impago, por ejemplo:

  1. Penalizaciones por deudas.
  2. Inclusión en ficheros de impagados.

Las llamadas cláusulas antimorosidad, en relación con los registros de morosos, no es más que incluir en el contrato de alquiler una cláusula sobre ficheros de insolvencia, al tiempo que prevemos el pago de un interés superior al legal del dinero (como cláusula de penalización por el incumplimiento) por el tiempo que dure el impago, autorizando al arrendador a incluir a un inquilino moroso en los llamados ficheros de impagos o registros de morosos, correctamente denominados: Ficheros de incumplimiento de obligaciones dinerarias.

La inclusión de un deudor en estos ficheros tiene un efecto no solo en la reputación de la persona, sino también en su bolsillo, ya que, se le puede denegar un préstamo, una hipoteca u otra contratación que suponga asumir un compromiso duradero de pago (tarjeta de crédito, compra de coche o electrodomésticos a plazos, leasing, etc.).

Se puede pensar que el temor a aparecer en un fichero de morosos podría ser motivo para alejar a candidatos a inquilino que no tengan clara su voluntad de pagar regularmente, por lo que este sistema tendría un efecto preventivo. Sin embargo, esto no será obstáculo para los morosos profesionales, por lo que nosotros recomendamos contratar la Garantía de alquiler seguro de SEAG. Conoce el precio de SEAG, mejor que un seguro de alquiler.

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S-CAIM, la empresa encarga de realizar los estudios de solvencia de SEAG.

Alquiler seguro: Lo que debes saber sobre el desahucio por impago de alquiler

Lamentablemente, el incumplimiento en el pago del alquiler por parte de los arrendatarios viene siendo un hecho común. Cada mes se producen miles de incumplimientos contractuales en las viviendas arrendadas, es un riesgo que asume el propietario que alquila su propiedad. El impago de alquiler es una realidad. 

A pesar de este riesgo al que se enfrenta el propietario que alquila una propiedad, se puede tener un alquiler seguro gracias al seguro de alquiler y empresas que la garantizan. Garantizando el cobro del alquiler, los propietarios tienen seguro el cobro de las rentas, recibiendo el pago mes a mes, y recuperando la vivienda en caso de impago.

Para poder recuperar la vivienda, se deberá proceder al desahucio del inquilino. Este desahucio por impago de alquiler, consiste en un procedimiento judicial al que un arrendador debe recurrir para que un juez resuelva el contrato de arrendamiento y devuelva la posesión del inmueble al propietario.

Antes de entrar a un proceso judicial, se recomienda llegar a un acuerdo con el inquilino. En SEAG, tenemos un equipo profesional de mediación, que se encarga de solventar la situación de impago del inquilino. Si no se logra llegar al acuerdo y no se regulariza el pago, se acude a los Tribunales. 

Te recomendamos leer: “La importancia de la mediación profesional por impago de alquiler.”

Este proceso se inicia con la reclamación de la deuda y la posterior resolución judicial del contrato de arrendamiento, y finaliza con la recuperación de la vivienda libre y puesta a disposición del propietario.

El procedimiento judicial por desahucio por impago de alquiler tiene dos fases judiciales, es decir, abarca un proceso declarativo y otro ejecutivo. 

En el proceso declarativo el juzgado es quien debe decretar que existe una deuda impagada, y que de persistir el impago tras el requerimiento judicial de pago, procede acordar el desahucio por impago de rentas. 

Una vez resuelto -judicialmente- el contrato de arrendamiento, debe ejecutarse la resolución judicial (Decreto o Sentencia).

Si el arrendatario (inquilino) no ha devuelto la posesión al propietario de forma voluntaria, esta debe realizarse (ejecutarse) forzosamente por parte del Juzgado. El Juzgado ordena la salida de la vivienda al inquilino. Si persiste en la ocupación de la vivienda, el juzgado ordena el lanzamiento judicial, valiéndose incluso de la fuerza pública.

En cuanto a los requisitos procesales, es importante saber que – necesariamente – debe estar firmada por un abogado y un procurador de los Tribunales, además de ser presentada en el partido judicial correspondiente a la ciudad donde se encuentra el inmueble arrendado.

Para garantizar tu alquiler seguro, es importante que contrates una empresa como SEAG, que además de cubrir las rentas impagadas hasta que recuperes las llaves del inmueble, tenga capacidad para gestionar profesionalmente todo el proceso judicial. 

Mejor que un seguro de alquiler, SEAG garantiza tu alquiler de manera indefinida, es decir, podrás cobrar mes a mes tu renta hasta recuperar tu vivienda. Contamos con un equipo de abogados especializados, y de un equipo de mediación profesional capacitado para gestionar la reclamación por impago. 

Buenas prácticas del arrendador para un alquiler seguro

Como propietario del inmueble arrendado, y para un alquiler seguro, el arrendador tiene una serie de derechos y obligaciones que vienen reflejadas en la vigente Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) a nivel general. Asimismo, en el propio contrato de arrendamiento si en este se establecen obligaciones adicionales tanto para el propietario como para el inquilino.

Según la LAU, las principales obligaciones del propietario son las siguientes:

  • Poner la vivienda a disposición del inquilino en perfecto estado de conservación, con cédula de habitabilidad y certificado de eficiencia energética vigentes. Entregadas las llaves al inquilino, ya no podrá acceder libremente a la vivienda, salvo autorización del propio inquilino o autorización judicial.
  • Depositar la fianza del alquiler en el organismo correspondiente (por ejemplo, INCASOL en Cataluña, o IVIMA en la Comunidad de Madrid) y devolverla al inquilino en el plazo máximo de un mes desde la recepción de las llaves, si el inmueble se encuentra en buen estado y no hay deudas.
  • Conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad. Durante el alquiler, el propietario deberá realizar todas las reparaciones que sean necesarias, sin derecho a subir la renta, salvo que el deterioro se deba a la actuación del inquilino. Las pequeñas reparaciones debidas al desgaste normal de la vivienda serán de cuenta del inquilino.
  • Pagar los impuestos, gastos comunitarios y tasas de la vivienda, tales como el IBI, tasa de basuras. Aunque también es posible repercutirlo junto al recibo de alquiler en el caso de haberse pactado contractualmente.
  • Mantener al arrendatario en el goce pacífico del arrendamiento por todo el tiempo del contrato.
  • Comunicar fehacientemente al inquilino los aumentos de renta anuales, según la normativa vigente en cada momento.
  • En caso de querer vender la vivienda arrendada, notificárselo al inquilino, si en el contrato de arrendamiento no se ha excluido el derecho de adquisición preferente del inquilino.

Como contrapartida a las obligaciones, el propietario también tiene los siguientes derechos:

  • Fijar la renta y las condiciones del contrato de alquiler, siempre dentro de la normativa vigente: duración, actualización de la renta, incrementos, fianza, etc.
  • Recibir el pago exacto de la renta en la fecha señalada en el contrato de alquiler.
  • Recuperar la vivienda en caso de necesidad, es decir, el propietario puede reclamar la vivienda si la necesita para él mismo o para un familiar de primer grado o para su cónyuge en casos de separación o divorcio. Siempre de conformidad con lo establecido legalmente.
  • Desahuciar al inquilino en caso de impago del alquiler o infracción de las condiciones del contrato de arrendamiento tales como destinar la vivienda a un uso distinto, etc.
  • Exigir al inquilino la devolución de la vivienda en el mismo estado en que se encontraba cuando recibió las llaves.
  • Deducir de la fianza arrendaticia el importe correspondiente a los daños o desperfectos ocasionados por el mal uso de la vivienda por el arrendatario.

Conociendo estas buenas prácticas que debes seguir según la LAU, recuerda que al momento de alquilar tu vivienda, te recomendamos contratar un seguro de alquiler o empresa de Garantía de alquiler seguro para protegerte contra el impago.

Alquiler seguro: ¿Qué es y para qué sirve el recibo de alquiler?

Un recibo de alquiler es un justificante que acredita (prueba documental) que se ha pagado la renta del alquiler por parte del arrendatario. Para un alquiler seguro, te contamos lo que necesitas saber en este artículo.

Este recibo verifica que existe una relación entre ambas partes, inquilino y propietario, y que se está cumpliendo con el pago del alquiler de la vivienda (o local), es decir, que el inquilino está cumpliento con el pago de la renta.

“El arrendador queda obligado a entregar al arrendatario recibo del pago, salvo que se hubiera pactado que este se realice mediante procedimientos que acrediten el efectivo cumplimiento de la obligación de pago por el arrendatario”, explica la LAU al respecto en su artículo 17.

Asimismo, el recibo del alquiler, acredita la fecha del pago de la renta y, en consecuencia, si hay retrasos en el pago del alquiler.

Este documento (recibo) también puede quedar sustituído por el justificante bancario de la transferencia a la cuenta del arrendador (propietario) o por el recibo bancario del cobro (adeudo) en la cuenta bancaria del arrendatario (inquilino), siendo un medio muy cómodo de acreditar los pagos de las rentas  en el momento de realizar la declaración de la renta. 

Para un alquiler seguro, recuerda la importancia de contratar un seguro de alquiler o empresa de Garantía de alquiler seguro, como SEAG. En caso de impago, esta empresa de servicios jurídicos se encargará de cubrir esas rentas mes a mes hasta recuperar la vivienda.

Alquiler seguro: ¿Qué es el requerimiento de pago del alquiler?

Cuando ocurre un impago de alquiler, el requerimiento de pago será la primera acción a realizar para reclamar la morosidad al inquilino. Para un alquiler seguro, contratar como prevención un seguro de alquiler o empresa de Garantía, te ayudará a gestionar este tipo de trámite.

Este requerimiento de pago del alquiler se basa en una comunicación de parte del propietario de la vivienda, para que el inquilino pague las cantidades que debe del alquiler. Esto, no solo en el caso de la renta en sí, sino también por impago de los suministros.

Asimismo, el requerimiento sirve como inicio de una mediación amistosa y extrajudicial para llegar a un acuerdo entre ambas partes. Suele hacerse vía burofax, para dejar constancia de la voluntad del propietario en cobrar este impago.

El documento debe incluir los datos del propietario, los datos del inquilino, los datos del contrato de alquiler (fecha e información del inmueble), el dinero que se debe, el plazo para pagar (por lo general es un mes), y la firma del propietario.

El requerimiento, además, es una prueba del incumplimiento del contrato por parte del inquilino, y asegura al propietario la continuación del procedimiento de desahucio.

Si pasado los 30 días del plazo del pago, el inquilino no responde y no paga la deuda, el propietario podrá interponer una demanda y empezar el proceso del desahucio.

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Alquiler seguro: ¿En cuánto tiempo podré recuperar una deuda de alquiler?

Lamentablemente, el impago de alquiler o de suministros por parte de nuestros inquilinos está a la orden del día, aunque eso no quiere decir que no existan los inquilinos perfectos y que no se pueda tener un alquiler seguro. No obstante, pueden surgir inconvenientes esporádicos y puntuales que acaban generando una situación de impago.

Como ya hemos indicado en otros artículos, la mediación resulta una fase imprescindible para intentar solventar el problema, ya que, por la vía amistosa, se solucionan mejor las situaciones de impago.

Lee nuestro artículo: “La importancia de la mediación profesional por impago de alquiler”.

Cuando se agota la vía amistosa, no queda otra opción que recurrir a la vía judicial para reclamar las cantidades pendientes de pago, pero ¿Cuánto tiempo tardaré en recuperarlas?

Contestar a esta pregunta de manera exacta resultaría aventurado y azaroso, dado que es imposible conocer con certeza la situación económica de solvencia futura de los inquilinos a los que estamos reclamando el pago de los importes (rentas) pendientes.

Cuando decidimos acudir a la vía judicial, como última opción, para reclamar las cantidades pendientes de pago, debemos en primer lugar, presentar una demanda reclamando los importes pendientes. Seguido, tras obtener una resolución judicial en el cual se condene a los demandados al pago de las cuantías solicitadas, si persiste el deudor en su impago, podremos presentar la demanda de ejecución, procediendo al embargo de salarios, bienes, propiedades del inquilino.

Esta ejecución mencionada, “perseguirá judicialmente” los bienes del deudor hasta su efectivo pago de la deuda, más los intereses y las costas judiciales.

Véase el siguiente esquema resumen en el que te explicamos diferentes fases hasta obtener, el cobro de la deuda:

En definitiva, las situaciones de impagose producen normalmente de manera impredecible, por lo que es recomendable contar con el respaldo de un seguro de alquiler o, incluso mejor, una Garantía de alquiler seguro.

En SEAG, tendrás no solo garantizado el asesoramiento de un gran grupo de profesionales especializados (abogados, mediadores, entre otros…), si no también tendrás cubiertos los gastos derivados del procedimiento, garantizando a que cobres el importe equivalente a las rentas impagadas, de forma puntual, aunque el inquilino no las pague, sin tener que esperar a recuperarlas, por vía judicial.

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Alquiler seguro: ¿Puedo vender una vivienda alquilada?

Una de las preguntas más frecuentes que nos formulan los propietarios, como empresa de Garantía de alquiler seguro, es si pueden o no realizar la venta de una vivienda que esté alquilada. En ocasiones, según la respuesta a esta pregunta, deciden o no formalizar un contrato de alquiler.

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), nos da la respuesta a esta pregunta en los artículos 25 y 14, por lo que se recomienda, además, una lectura detenida de su disposición.

Teniendo en cuenta la aplicación del artículo 25 de la LAU, es posible realizar la venta de una vivienda que esté alquilada, no obstante, se debe tener presente el derecho de adquisición preferente del arrendatario. 

La adquisición preferente no es más que la prioridad de compra (en idénticas condiciones) que tiene el inquilino frente a otros compradores, por lo que, antes de proceder a vender el inmueble, el arrendador deberá notificar de manera fehaciente (recomendamos siempre hacer uso del burofax) al inquilino su decisión de venta, indicando las condiciones de esta, además del precio ofertado.

A partir de la notificación, el arrendatario podrá ejercitar el derecho de tanteo sobre la finca en un plazo máximo de treinta días naturales.

En el caso de no realizarse la notificación prevista (el tanteo), el arrendatario dispondrá del derecho de retracto, es decir, poder ejercitar la acción judicial de retracto para adquirir la vivienda en las mismas condiciones del comprador no arrendatario.

Importante: En aplicación del artículo 25.8 de la LAU, las partes pueden pactar la renuncia del arrendatario al derecho de adquisición preferente. En caso de haberse pactado dicha renuncia, el propietario deberá comunicar con una antelación mínima de 30 días a la fecha de compraventa, su intención de vender la vivienda. 

Una vez se haya vendido la vivienda alquilada, la siguiente pregunta será si se debe firmar un nuevo contrato de alquiler.

El artículo 14 de la LAU nos aclara esta nueva duda al establecer que el nuevo adquirente quedará subrogado en los derechos y obligaciones del anterior propietario durante el periodo que reste de vigencia contractual, por lo que ni existe la obligación de firmar un nuevo contrato de alquiler, ni se pueden modificar los derechos y obligaciones del contrato original si no es por acuerdo entre ambas partes.

En definitiva, es importante contar siempre con el asesoramiento profesional para solventar estas dudas, ya que, en ocasiones -por desconocimiento- los cambios contractuales pueden dar lugar a malentendidos y, consecuentemente, al impago de las rentas. Por ello, te recordamos que SEAG dispone de un amplio equipo de profesionales dispuestos siempre a ayudarle. Alquiler seguro con SEAG. 

Alquiler seguro: ¿Puede el propietario o el inquilino hacer obras en el inmueble alquilado?

En determinadas ocasiones, en todo alquiler seguro, tras la llegada de un nuevo miembro de la familia u otras alteraciones en el núcleo familiar, tanto arrendatarios (inquilinos) como arrendadores (propietarios) se preguntan si pueden realizar obras en el inmueble alquilado. En otras ocasiones, son los arrendadores quienes presentan la voluntad de realizar obras o incluso se ven obligados a ello con tal de conservar la seguridad del inmueble.

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) hace una distinción según el tipo de obra a realizar:

Obras de mejora: El artículo 22 de la LAU, establece que los inquilinos deberán soportar la realización de obras de mejora que no puedan esperar a la conclusión del arrendamiento. El arrendador debe notificar con al menos 3 meses de antelación la naturaleza de esta, su comienzo, duración y coste.

¿Y si el inquilino se niega? El arrendatario podrá desistir de su contrato durante un mes desde la notificación de las obras, siempre y cuando, estas afecten de modo relevante la vivienda arrendada y dispondrán de un plazo máximo de dos meses para rescindir el contrato de alquiler.

Importante: si el arrendatario decide soportar la obra, tendrá derecho a una reducción de la renta en proporción a la parte de la vivienda de la que se vea privado, además del derecho a una indemnización de los posibles gastos derivados a causa de esta.

Obras del arrendatario: En caso de que las obras que quiera realizar el inquilino, tal y como se refleja en el artículo 23 de la LAU, modifiquen la configuración de la vivienda o de sus accesorios de manera sustancial, deberá solicitar el consentimiento expresado por escrito del arrendador.

¿Y si el inquilino no solicita el consentimiento? El arrendador podrá resolver el contrato de alquiler si, a pesar de su negativa, el inquilino decide realizar las obras sin la autorización del propietario. Por otro lado, si las obras finalmente se han realizado, el arrendador podrá solicitar que se entregue el inmueble en el estado anterior a las obras.

Importante: En ningún caso el arrendatario podrá realizar obras que provoquen una disminución en la estabilidad o seguridad de la vivienda.

Arrendatarios con discapacidad: Si el inquilino o conviviente presenta un estado de discapacidad, podrán realizar las obras que sean necesarias para la adecuación del inmueble, siempre y cuando se le notifique de manera escrita al arrendador y no afecte a los servicios comunes ni conlleve una disminución de la seguridad del inmueble alquilado.

Importante: El inquilino deberá reponer la vivienda al estado anterior si así lo requiere el arrendador.

La realización de obras, entre otras modificaciones, pueden dar lugar a conflictos que conllevan al impago de las rentas. Por ello, es de suma importancia contar siempre con una Garantía de alquiler seguro.

En SEAG no solo tendrás asesoría legal, sino que además podrás contar con un profesional que, antes de proceder por vía judicial, hará todo lo posible por solventar la situación de manera amistosa.

Te recomendamos leer: “LA IMPORTANCIA DE LA MEDIACIÓN PROFESIONAL EN CASO DE IMPAGO”.

Alquiler seguro: ¿Quién debe asumir las reparaciones en una vivienda alquilada?

En muchas ocasiones, se generan grandes disputas en torno a las reparaciones que deben efectuarse en una vivienda alquilada, dado que el arrendatario manifiesta que deben ser asumidas por el arrendador o, por el contrario, el arrendador entiende que debe asumirlas el arrendatario. Para un alquiler seguro, te lo explicamos a continuación.

En primer lugar, debemos saber que no todas las reparaciones pueden ser repercutidas al inquilino, y no todas las reparaciones deben ser asumidas por el propietario de la vivienda, entonces, ¿Cuáles son las reparaciones que debe asumir el arrendador? ¿Cuáles el arrendatario?

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), nos da la respuesta a estas cuestiones en su artículo 21, y procede a hacer una distinción entre:

  • Reparaciones para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad: el artículo 21.1 de la LAU, distingue entre reparaciones a causa de un deterioro causado por culpa del inquilino, que deberán ser asumidas por él, y deterioros causados sin culpa, deterioro que deberá ser asumido por el propietario.

Es importante mencionar que, tal y como dispone el artículo 21.3 de la LAU, el arrendatario deberá poner en conocimiento del arrendador, en el plazo más breve posible, la necesidad de las reparaciones que sea necesarias para conservar la habitabilidad de la vivienda facilitando al arrendador la verificación ya sea por sí mismo o por los técnicos designados.

En ocasiones, son los arrendatarios quienes efectúan dichas reparaciones y posteriormente reclaman el importe al arrendador, pero se deberá tener en cuenta que solo podrán realizar, previa comunicación al arrendador, aquellas que sea urgentes y que tengan como finalidad no ocasionar un daño más agravado.

Ejemplo deterioro sin culpa: El desprendimiento del techo de una parte de la vivienda.

Ejemplo deterioro con culpa: Filtración de agua a causa del descuido de dejar una ventana abierta.

  • Reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda: respecto a este tipo de reparaciones no existen matices ya que el artículo 21.4 de la LAU es claro al respecto e imputa la reparación al inquilino.

Ejemplo deterioro por uso ordinario:bombillas fundidas a causa del uso. Desatascar el lavabo, Ajustar las bisagras de una puerta.

En SEAG, somos conscientes de la dificultad que presenta distinguir a quién corresponde la responsabilidad en caso de tener que llevar a cabo cualquier tipo de reparación. ¿El daño ha sido por culpa del inquilino? ¿No lo ha sido? Por eso, te aconsejamos en todo momento contar con profesionales del sector que puedan ayudarte y asesorarte a mantener siempre un alquiler seguro, así que recuerda tener siempre tu alquiler garantizado con SEAG.